martes, 30 de septiembre de 2008

UNOS LABIOS ENTREABIERTOS

Hay una escena en la película "Las horas" en la que el personaje que interpreta Julianne Moore besa a su vecina, interpretada por Toni Collette. En esa escena hay un plano que aparece en pantalla muy brevemente y que me encantó la segunda vez que vi la película, cuando reparé en él. Vemos a Julianne Moore acercándose lentamente a la otra mujer, que levanta la mirada. Las dos mujeres se besan lenta y suavemente. Intercalado en esta toma hay un brevísimo corte a un plano de los labios entreabiertos de la vecina, el objeto de deseo de la protagonista de la escena. Ese plano hace que el espectador se fije en esos labios pintados de un rojo fortísimo, entreabiertos de una forma erótica, y que entienda el impulso de la protagonista. Lo que me gustó fue la manera en que esa sensación de necesidad erótica me fue transmitida, de una manera tan fluida que me llegó sin ser consciente de qué había visto. A continuación voy a intentar analizar ese plano de la forma más pedante que pueda. Primero vamos a verlo:
Una de las características de estas tomas es la afinidad visual. Los personajes no cambian de tamaño de un plano a otro ni ocupan distintos espacios en la pantalla, la gama de colores es uniforme y el punto de interés no se mueve por la pantalla, sino que permanece aproximadamente en el centro. Esta afinidad permite que saltemos de un plano a otro de una forma suave, el corte sea limpio y nos pase indavertido.
La fuerza del plano insertado reside en cómo es capaz de atraer nuestra atención hacia esos labios rojos. No sólo se sitúan en el centro del plano, sino que éste está compuesto de manera que esos labios son la única cosa susceptible de ser mirada. Se ha eliminado cualquier otro rasgo facial de los actores, (en un primer plano los ojos suelen ser el principal centro de atención del espectador) el fondo es neutro y aparece desenfocado, la ropa de la vecina se confunde por su color con el fondo y el movimiento de Julianne Moore acercándose a la cara de la otra mujer ayuda a conducir la mirada al centro de interés. Además el rojo intenso de los labios supone por sí solo una llamada de atención. En el plano que le precede, hay demasiados elementos en la pantalla como para centrar nuestra atención en unos labios sensuales, nos centramos más en las miradas de las actrices y en el movimiento de sus cabezas acercándose, por eso es necesario el corte que aparece en la película.
Y ahora vamos a estropear la escena: si era necesario insertar otra toma que hiciese al espectador observar esos labios y sentirse seducido, podríamos haber visto esto:
Aquí el centro de atención sigue siendo, claro, los labios rojos. Se sigue mantendiendo afinidad en el centro de interés (que sigue estando en el centro), el tema se sigue entendiendo y el significado sensual se mantiene. Sin embargo, el contraste de tamaño es tan grande que produce una ruptura con el plano anterior, el corte se hace más evidente y se entorpece la fluidez. De un plano sugerente y sutil pasamos a una llamada de atención que suena como una sirena de bomberos. El director, Stephen Daldry prefiere la fluidez y la sutileza.
El plano original de la película funciona como un plano detalle de los labios, pero no lo es. Se ha compuesto de manera que siga focalizando la atención en esa parte de la anatomía, pero que a la vez se inserte de forma más fluida en el conjunto de la escena.
No dura ni un segundo en pantalla, pero a mí me encanta.
  • Daldry, Stephen. Las horas. Paramount Pictures, 2002.

2 comentarios:

Sala dijo...

Nada más que darte la razón. Irrefutable. Es un plano genial.

paulo dijo...

A mi es que el cine suele darme sueño, pero está muy guapa la idea de un blog instructivo. De aqui te puedes sacar un buen temario.
Y el plano insertado en la escena del beso parece molón.
Vivan las lesbianas!!!